miércoles 1 de julio de 2009

Entre Brujos y Hechizos, "Por si algún día me marcho"

Por si algún día me marcho te dejé tres estrellas y varios soles dentro del placard, algunas caricias en el cajón, y caramelos con sabor a besos debajo de la almohada. Una canción que nunca cantamos sobre la mesa, y un abrazo entre las sábanas. Si se me ocurre largarlo todo, irme muy lejos, antes te prepararé un pastel de sonrisas, y lo dejare junto a tu puerta. Te daré un beso mientras duermes, y te susurraré palabras dulces al oído, para que siempre tengas sueños de lunas, y payasos, de risas, antojos, y así nunca te olvides, ni te canses de soñar. No te diré nada, tal vez te pediré que tomemos algún vino y brindemos, porque alguna vez juntos volvimos a creer en el amor. Y pediré al cielo que te conceda algunos deseos, y también me asegurare que busques otra compañía, sabemos que no puedes vivir sin amor.
Y yo, yo guardaré tu calor en un frasquito de cristal, y lo pondré ene l lugar mas seguro de la valija, me llevaré unas piscas de tu aroma, y algunos besos para las noches de invierno. Te tomaré fuerte la mano antes de marcharme, para dejar tus huellas, por siempre, en ellas. Te dejaré algunos suspiros y muchas melodías en algún rincón de la habitación, no borraré tus marcas de mi piel, nunca podría, y dejaré mi perfume en tu espalda, en tu ombligo, y detrás de tu cuello.

Pero si algún día decido marcharme, intentaré de todas las formas que lo percibas a tiempo, así puedes tomarme fuerte de la cintura, y con un beso de película me convenzas soltar los bolsos, y volver a mi lado de la cama.

lunes 8 de junio de 2009

Quizás.

Tal vez, porque ella no podía inventar soles por mas que lo intente, tan solo algunos destellos, pero era feliz con ese poco, y el nunca lo comprendió. O quizás, se trataba de sus cambios, de sus días de melancolía, de su voz baja, su desconfianza, o tal vez su inseguridad con algunas personas, lo que el nunca entendió era que solo lo hacía para protegerse. Tal vez, era porque ella solía disfrutar su soledad, pero el nunca entendía que estaba dispuesta a compartirla, asi como sus amigos de la literatura, quienes lograban enseñarle mas que muchos otros.. Sé que muchas veces pensó que había posibilidades de que se tratara de sus extraños saltos, de sus inquietudes, y su forma de moverse, nunca al compás del mundo. O quizás su imaginación que la hacía perderse lejos del mundo por horas, jugandole muchas veces, una mala pasada. Al igual que sus ansias de volar lejos, o cuando le rogaba que la convirtiera en aire, y el sin entenderla largaba una fuerte carcajada, que rompía cualquier silencio de ella. Tal vez, el pensaba que se trataba de las discusiones, de las diferencias que alguna vez los enamoraron, por sus miedos, por sentirse atada, de verse sofocada con tan poco, cosas que el nunca pudo entender. O quizás por sus raras creencias, sus comentarios, que el, creía absurdos, sus ganas de largarlo todo, cambiarlo todo por las mas simples de las simplesas, como en aquella película que habían visto juntos, que para ella significaba sueños, mientras para el locuras sin sentido. O tal vez, pensó, porque no soportaba ver como ella podía hacer enloquecer su corazón con solo algunas miradas, y su pasión por cosas que el no creía importantes, como como ¿el fuego? decía que nunca lo podría entender, y le causaba gracias cuando ella, seriamente, relataba sus historias y lo practicaba como el ritual que era, aunque secretamente deseaba verla siempre sumergida en ese abismo en el que se encontraba cuando formaba parte de estos, y hasta lograba comprenderla, y a pesar de esconderlo bajo su orgullo ella lo sospechaba, y aunque ella nunca lo dijera, el era parte de ese ritual, de ese calor, de esa mezcla de cuerpo, sonidos, y alma.
Y ahora, el, ya se había cansado de esperar que regrese -como siempre-, ya no soportaba vivir sin luz, y no podía encontrarla en ningún rincón de la casa, ya su aroma se había esfumado por el balcón del living. Y el, desesperado, comenzaba a buscarla incansablemente en la neblina que se asomaba por la ventana, pero la sentía cada vez mas lejos. Y precisamente estaba en lo cierto, porque quizás, el se había demorado, y ella había decidido no volver, ella se había decidido por sus sueños, y se encontraba muy lejos de la ciudad, disfrutando una vez mas sus soledad, aunque en compañía de las estrellas, y varios destellos que aun la acompañaban.

Quizás paso eso, pero quizás no.. y la historia da un vuelco donde desde lo lejos podemos percibir, un final feliz..

sábado 9 de mayo de 2009

¿Bailás comigo?

Ahora, ahora baila conmigo. Vamos a inventar paraísos de colores, intentemos la locura total de la vida. Vayamos lejos, a construir un sol, o al menos algún destello. Dejemos atrás mochilas que pesan, deshagamosnos de nuestro pasado, que ya nos llena de nada y nos vacía de todo. Llevemos lo mas lejos que podamos al dolor, y luego... luego conviérteme en aire, mientras yo lentamente te transformo en brisa. En brisa de viaje, en brisa fresca, de mañana de otoño. Donde se junta con el viento, cuando este pega fuerte en la cara, y nos vacía, pero solo de miedos y angustia.
Y así, medio volando, de a ratos bailando.
Tómame fuerte por la espalda, dime las cosas mas bonitas que puedas inventar. Y bésame, bésame como nunca antes, como grandes amores de la literatura.
Y así, medio dormido, medio enredado.
Susúrrame palabras de amor al oído, para que de verdad creamos ser protagonistas de aquella película del cine, de una historia diferente, donde no todo es desenfreno y sexo en la vida, donde existe algo mas, existen cosas pequeñas cosas que llenan de verdad el alma. Donde vos me enseñas a deslizarme en el tobogán de tus sábanas, por la rivera de tu espalda. Donde me contagiás tu sabor a libertad, a esa que viene sin ataduras, que limpia y llena de vida. Ahí, donde me desvelás por las noches, donde tu luz encandila. Y mi corazón, junto con el tuyo explotan, y enloquecen de algo, que algunos, suelen llamar amor. Y contagiemos, contagiemos al mundo eso que vivimos, de esto que nos pasa, y de aquello que nos devuelve sonrisas.
Entonces...¿Bailás conmigo?





Blanky escribió "(...) este escrito fue motivado por Flor, la consigna era que debe tener las palabras vida, amor, literatura, sexo, viaje, cine, voy a nombrar a cinco personas que me gustaría hicieran un escrito, un poema, etc, con estas palabras las nominados son: Coke, Mnémosine, Leo, Primavera Fugáz, Moboga."
Acá estan esas palabras enredadas, cuanto pude, y muchas gracias por la consigna.

viernes 24 de abril de 2009

Había una vez...

Había una vez, un lugar repleto de emociones, de emociones de todo tipo. En el aire se sentían diferentes energías, que al pasar por el humo de cigarrillo que ella llevaba en la mano se convertía en una, en la más poderosa. Había miradas muy fuertes, miradas que transmitían. Había besos escondidos, y secretos nunca contados. Y había amores. Amores reprimidos, amores descontrolados, amores de vida, de tiempos, y de todas las épocas. Amores cansados, agobiados, amores recientes, demostrativos, amores llenos de besos, amores infantiles, amores de deseos, de algunas noches, de varias copas, y amores puros, por supuesto, no muchos, pero los suficientes para llenar de ganas el aire. El aire donde la música sonaba a un compás sereno, tan sereno que hacia mover los pies de manera tan delicada como los anillos que ella llevaba esa noche, en realidad todas las noches, ya que no se animaba a sacárselos, los creía mas bien como amuletos, de buena suerte tal vez. Como la cadena que caía por el cuello de él, a la cual, él secretamente confiaba sus dichas, y desdichas. Las luces bajaron, las horas pasaron. Los pies comenzaron a alborotarse, los cuerpos se chocaban sin control. El aire era festivo, ELLOS se habían olvidado de sus últimos domingos de melancolía. Los ceniceros rebozaban y las copas no daban abasto. La luna permanecía brillante en el cielo, iluminando el sendero de dirigía a aquel lugar. Las ventanas rebozaban de amor, este corría por debajo de las puertas, intentaba escaparse, pero entre el humo, y las risas, cambiaba su idea, se dejaba llevar por las nuevas horas que corrían. Y decidió entrar en cada una de las personas que estaban aquella noche. Entro en lo más profundo de él, corrió por sus venas como nunca antes, quebranto sus pensamientos, y se llevo por unos momentos los malos recuerdos. Y se choco con ella, que ansiaba algo nuevo en su rutina. Ella, que quería que nuevos vientos la despeinen, que el sol ilumine su rostro. Ansiaba profundamente que este se llevara -por siempre- antiguos recuerdos. Revivir, y que su corazón también lo haga. O comenzar a vivir, hacer borrón y cuenta nueva. Por eso, esa noche, había decidido algo. Decidió comenzar de nuevo, nada de lo que había pasado le pertenecía ya. Alejó promesas, y todos aquellos que pasaron por su vida. Alejó recuerdos, logro deshacerse de todos. Mientras reía, y bailaba de manera descontrolada, saltando, sonriendo, y cantando sin ritmo. Él la vio. Miradas, complicidad, sonrisas. Un buen comienzo. Ella estaba decidida a encontrar un nuevo amor. Pero de esos que valen la pena, ya se había cansado de refugiarse en frases sin sentido, en gente que en realidad no le pertenecía, de amores prestados, y sueños alquilados. De lagrimas desperdiciadas, y de la falta de cariño en los días de lluvia. Esa noche, fue ella. Bailo como se le dio la gana, y mostró su poca habilidad para coordinar con la melodía. Cantó a los gritos, dejando al descubierto su falta de entonación. Hablo con quien se le dio la gana, y no se dejo convencer por habladurías apuradas, y sin ganas. Apago el celular, se desconectó de su pasado. Se libero, y rió nuevamente. Descanso, y miro al cielo estrellado, confiando en las estrellas. Y nuevamente, se cruzaron.
-¡Cuanto tardaste! Te estaba esperando, anda, córrete un poco que me quiero sentar a tu lado.

lunes 13 de abril de 2009

Ella, y la libertad.

(...) Pero esta vez venía cargada de una fuerza inmensamente grande, una fuerza superior. Una fuerza que prometía quedarse por siempre.
Ella la estaba esperando, y por fin sintió la brisa que corrió por todo su cuerpo. Casi podía tocarla, alzaba las manos bien altas para lograr alcanzarla, mientras imaginaba que era un pájaro, tal vez un ave fénix renaciendo, mientras soñaba despierta que volaba. Estos, eran indicios que poco a poco estaba volviendo a su ser. Pero esta, venía muy serena, perdiéndose por momentos con las hojas, revoloteando en la cima de los árboles. Pronto, trajo un viento fuerte -de esos que desarman estructuras- que ella, enseguida lo percibió y dejó que refresque de a poquito toda su alma, y que alborote aún mas su oscuro cabello. Ella pisó el pasto, miró a sus pies descalzos que se mojaban con el rocío y se mezclaban con la tierra, mientras lo primeros rayos del sol iluminaban su cara, haciendo que sus ojos poco a poco se cerrasen, que respiraran de una vez por todas profundamente, al menos por unos segundos.

De pronto, un sonido, un murmullo, y el canto de las aves, había llegado.
Y con las verdes praderas de escenario, y el ruido de las cascadas oyéndose de fondo, se encontraron. Ahí estaban, frente a frente. Ella sonrió, hacía tiempo esperaban ese momento, y ahora ella estaba preparada para recibirla. Abrió sus brazos al cielo creyendo ser un pájaro, pero creyéndolo con cada parte de su cuerpo. Inclinó la cabeza para atrás, dejándose llevar por los vientos, y gritó. Gritó tan alto como pudo, cosas que nunca imaginó poder decirlas, ni siquiera pensarlas, palabras inventadas, y frases sin sentido, y rió, rió a carcajadas muy fuertes, y al compás de los sonidos de su alma.

Había vuelto, la libertad era nuevamente parte -esencial- de su vida.

sábado 11 de abril de 2009

Hasta tus nubes

(...) Elevarme así, hasta tus nubes, reposar en ellas y nunca mas despertar. Oír el alarido de tu voz, sentir la paz de tu silencio, pero tan solo algunas noches de luna llena despertar,con la sensación de algún viento fresco, encontrarte a mi lado,regalarte unos suspiros y una canción,bajarte algunas estrellas, y encandilarnos con ellas.Acurrucarte entre mis brazos, entrelazarme con tu respiración, perdernos en el tiempo. Viajar en medio de los astros, prestarnos los sueños, y amanecer sonriendo entre tus besos.Dejarnos llevar por la brisa, y hasta a veces por los vientos.Flotar allá, cerca del sol, hasta quemarnos con su calor, perderme entre tus colores, y por siempre alumbrarme con tu luz, que se mezcle con la mía, que se haga una...Y de esa manera, elevarme así, hasta tus nubes, reposar en ellas y nunca mas despertar...(...)

domingo 22 de marzo de 2009

Cuanto valia la pena...

Y desde aquella noche de luna serena, ella ya no quiso recortar mas lágrimas de papel de diario, tampoco juntar melodías de algún baldío de notas. Decidió nunca mas dejar de oír las carcajadas sonoras de las estrellas, ni volver a robar besos de algún bar. En esa noche, ella prometió dejar atrás esas pocas piscas de cariño en su vida, y se permitió lanzar por la borda aquel cuentagotas de amor. Así se olvidó de aquellos "te quieros" apresurados de alguna habitación. Y dejó que un nuevo aroma reposara junto a ella, se olvidó de las peleas, y se sacó la armadura que tanto la sofocaba algunos domingos, que luego de algún tiempo se oxido en un rincón. Se abrió a todas las tonterías que acarrea aquel nuevo sentimiento que corría velozmente por su cuerpo, por su alma. Y rió, rió a carcajadas y por horas. Demostrando así cuanto valía la pena disfrutar de estar vivo -y mas si a su lado se entraba aquel amor-.

Primavera Fugaz